Una de las formas más evidentes de desconexión con las emociones es la evitación, su forma más exagerada estaría en un extremo del contínuo, en el otro extremo estaría la fusión con ellas, que sería otra forma de desconexión aunque menos evidente, pues cuando nos dejamos arrastrar por la corriente de nuestras emociones es cuando no estamos conectando con ellas de forma verdadera sino que estamos conectando con la sombra de ellas, una vez que no han sido aceptadas tal y como son originariamente, así, desde el sótano psicológico, salen como una olla a presión tratando de hacerse camino para ser escuchadas. En el punto medio del contínuo estaría la verdadera conexión en la que escuchamos sinceramente a las emociones y las aceptamos, tratando de ver qué es lo que nos quieren decir, con esta íntima conexión también seremos capaces de mantener la suficiente distancia como para observarlas y gestionarlas de una forma más consciente.

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