Cuáles son las dificultades con las que nos encontramos

En los últimos años he venido observando las dificultades con las que nos encontramos a la hora de gestionar las emociones. Para empezar, nos suele resultar difícil poner nombre a lo que sentimos, en este punto es donde estamos a nivel colectivo. Esta es la razón por la que decidí hacer esta serie de artículos sobre las emociones, para aportar todo lo que yo voy descubriendo desde las lecturas de los últimos libros escritos sobre gestión emocional, la propia observación en mi trabajo y mi propia experiencia personal, laboratorio interminable con el que aprendo cada día.

Creencias erróneas sobre el enfado

El enfado es una de las emociones que más problemas pueden causarnos por lo potente que es y por el desconocimiento que aún tenemos sobre cómo manejarla. Aún tenemos que enfrentarnos a una serie de creencias erróneas que solemos tener y que nos llevan a rechazarla, lo cual nos impide aprender y practicar con esta emoción.

Una de las creencias erróneas que tenemos es “si dejamos sentir el enfado en nuestro interior nos ocasionará problemas”, por tanto, nos parece que es mejor obviarlo. Sin embargo, no por ello desaparece, más bien quedará oculto y desde ahí nos manejará a nosotros. Por mucho que nos queramos convencer de que no está, los demás podrán verlo con gran facilidad, se irá acumulando en otro espacio de nuestro interior y, cuando menos lo esperemos, saldrá incluso fuera de contexto y con quien menos culpa tenga, por no hablar de lo tóxico que nos resultará para nosotros mismos.

Otro error muy común es confundir dejar sentirlo en nuestro interior con expresarlo, son dos cosas bien diferentes, se requiere la primera para poder luego decidir con consciencia cómo lo vamos a expresar para que todos salgamos beneficiados.

Otras de las ideas equivocadas que tenemos sobre el enfado son:

“Enfadarse es dar voces”

“Si expreso mi enfado me rechazarán”

“Las personas buenas no se enfadan”

Cómo reaccionamos ante nuestro enfado

Cuando rechazamos el enfado porque creemos que no debemos sentirnos así, terminamos teniendo una segunda reacción, por ejemplo, nos avergonzamos por sentirlo, sentimos culpa o incluso podemos enfadarnos por estar enfadados, esta segunda reacción contribuye en su rechazo y no en su asistencia para poder gestionarlo y sacarle partido.
Por tanto, será fundamental que nuestra reacción ante el enfado sea comprensiva, amable, legitimando lo que sentimos y ahondando en el mensaje que de verdad nos quiere transmitir.

La mejor manera y la más alta inteligencia humana es descubrir a través del enfado la manera de reconocer nuestra propia dignidad junto con la dignidad de las demás personas y desde ahí actuar con honestidad.

Reconocer y etiquetar las emociones

Cuando pregunto a una persona ¿cómo te sientes? Existe dificultad para contestar desde las emociones, más bien lo hacen con una opinión o un pensamiento, pero que realmente no alude a las emociones, y es que nos cuesta expresar lo que sentimos, sencillamente porque nadie nos ha enseñado y más bien nos han educado más para decir lo que pensamos o lo que es correcto decir. Lo demás queda oculto, como si fuera un secreto que hubiera que llevar a cuestas, muchas personas me transmiten que les gustaría encontrarse a más personas con las que compartir las emociones y estar en ambientes en los que eso sea algo natural.

Por eso es necesario que hablemos más sobre cómo nos sentimos, porque hay muchas palabras en nuestro vocabulario para describir estados de ánimo y es un paso fundamental para aprender a comunicarnos mejor y que haya menos malentendidos.

Muchas personas creen que enfadarse es faltar el respeto y no contemplan una forma sana y respetuosa de enfadarse. Cuando rechazamos el enfado en nuestro interior se vuelve en contra de nosotros y perdemos la oportunidad de utilizarlo con sus funciones originales.

¿Cómo reconocerlo? pues en ocasiones podemos sentir más fuerza en nuestras manos o como si los puños tendieran a cerrarse, los músculos de los brazos y la mandíbula se tensan, aparecen las micro expresiones del enfado en los músculos de la cara, como el ceño fruncido, los extremos de las cejas levantados y los labios apretados. Esta es su expresión corporal, pero en nuestro interior podemos estar sintiéndolo de diferentes maneras e incluso somatizándolo en el cuerpo con dolores si es que lo estamos rechazando. No obstante, esto requiere de un trabajo de introspección y de una apertura para aprender cada día de uno mismo, por tanto, necesitamos tiempo y paciencia.

Es fundamental reconocer que sentimos enfado para luego decidir qué hacer con él y decidir cómo expresarlo. Es una emoción que necesitamos en nuestra vida para tener fuerza, si la sabemos dirigir creará nuestro proyecto de vida y nuestro camino, nos daremos el derecho de expresarnos libremente y con respeto hacia los demás, de esta manera estaremos invitando a los demás también a hacer lo mismo.

Funciones del enfado

Tiene funciones muy importantes como:

  1. Resolver un problema.
  2. Defendernos de una amenaza.
  3. Preservar nuestra autoestima.

En este vídeo te lo explico brevemente, dale una oportunidad y coge fuerzas 😉

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