El miedo es una emoción muy interesante de la que quiero hablarte hoy. Es crucial para nuestra supervivencia, aunque en ocasiones lo pasamos muy mal en relación a él, muchas personas se quejan de que suelen tener demasiado miedo. Cuando se sufre de esta manera con el miedo, he observado que frecuentemente es porque este sufrimiento tiene más que ver con los pensamientos que con el miedo como emoción propiamente dicha.

Lo voy a explicar de manera muy sencilla, la cuestión es que solemos tener un montón de creencias hacia las emociones, en concreto hacia el miedo. Unas creencias son racionales y ajustadas a la realidad, otras son irracionales y disfuncionales. Y sobre las emociones tenemos un montón creencias inciertas, de lo que nos han transmitido culturalmente generación a generación.

Algunas de las creencias sobre él, que afortunadamente están cambiando son:

“Los hombres no tienen que tener miedo”
“El miedo bloquea la consecución de tus objetivos”
“No hay que tener miedo”
“El miedo crea nerviosismo y ansiedad”
“Quien tiene miedo es cobarde”

Obedeciendo a estas creencias solemos tener una segunda reacción cuando sentimos miedo en nuestro cuerpo, podemos enfadarnos por sentirlo, o avergonzarnos de él. En cualquier caso, estamos rechazándolo, esto creará un problema porque estamos creando una mala relación con él.

Solemos ver al miedo como el problema, pero en realidad el problema es no saber utilizarlo, no saber gestionarlo. Cuando lo rechazamos no por eso desaparece, al contrario, se queda en algún rincón de nuestro interior y desde ahí se manifestará, no le quedará más remedio que hacerse oír de otras maneras menos constructivas, es una
manera de dar voces para que le oigan, quizá creando nerviosismo o bloqueándonos.

Con tantos pensamientos sobre lo que es el miedo, no sólo terminamos confundiéndonos sino también teniendo miedo al miedo. En realidad se trata, en este caso, de miedo que llegamos a sentir a consecuencia de nuestros pensamientos, es decir, nos hemos llegado a crear un escenario que sólo está en nuestra mente, convenciendo y sugestionando nuestro cuerpo, haciéndole creer que esos escenarios improbables son reales, entonces nuestro cuerpo reacciona fielmente como si eso fuera una realidad que estuviera sucediendo en ese mismo momento, llegando incluso a crearnos mucho malestar con síntomas físicos.

El miedo es la primera emoción, la más primitiva e importante para el ser humano, de él depende nuestra supervivencia y muchas cosas más.

En el vídeo te explico las funciones más importantes de esta emoción, la primera y más conocida es la de actuar de urgencia ante un peligro. En situaciones inesperadas no hay tiempo para pararse a pensar y por eso el miedo reacciona de manera impulsiva con tal de protegernos.

El resto del tiempo, en el día a día de lo cotidiano, más allá de momentos de urgencia, su función es mantenernos atentos, haciendo que tengamos cuidado para no caernos, cuida nuestra salud, hace que tengamos cuidado con las personas significativas de nuestra vida para que se sientan bien a nuestro lado, para no dañarlas, cuida nuestras
amistades, a la pareja, sacando lo mejor de nosotros mismos, pero también nos ayuda a cuidarnos a nosotros mismos tratándonos con amabilidad.

Imagina que aceptaras todas las funciones que te ofrece el miedo, que lo valoraras en tu vida y lo escucharas cada vez que se activa. Está claro que no necesitaría dar voces, se sentiría calmado y comprendido, vería que agradecen su trabajo haciendo que se sienta satisfecho y reconocido. ¿Te imaginas las consecuencias positivas que tendría
esta buena relación con él?

Es curioso observar que cuando aceptas tu miedo como emoción básica en tu mente, cuya función es protegerte, todo cambia. He observado en mi consulta que cuando se hace un buen trabajo para descubrir y experimentar lo que de verdad es el miedo, algunos problemas de ansiedad remiten de forma eficaz. No obstante, cada caso es
diferente y el origen de la ansiedad también puede ser diferente, pero en muchos casos, en el momento en el que la persona consigue tener una buena relación con el miedo, logra con ello una parte importante en lo que se refiere a la gestión de su mente y de su vida.

¿Te lo vas a perder?

Lourdes Garrido: Psicóloga en Gijón

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