Descubre qué hay detrás de la procrastinación y cómo influye la gestión emocional.

Muchas personas se preguntan por qué procrastinamos incluso cuando sabemos que deberíamos hacer algo. Es una pregunta muy frecuente y también un tema que aparece con regularidad en consulta psicológica.

A menudo pensamos que la procrastinación ocurre simplemente porque una tarea es difícil, larga o desagradable. Sin embargo, la realidad suele ser más compleja. Muchas veces posponemos tareas incluso cuando objetivamente no parecen tan costosas.

En muchos casos, el problema no está tanto en la tarea en sí, sino en la narrativa anticipatoria que construimos en nuestra mente antes de realizarla. Es decir, en lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de lo que supondrá empezar.

Qué es la procrastinación

La procrastinación es la tendencia a posponer o retrasar tareas importantes, incluso cuando sabemos que hacerlo puede generarnos más estrés o problemas más adelante.

No se trata simplemente de pereza o falta de disciplina. Desde la psicología sabemos que la procrastinación suele estar relacionada con la forma en que gestionamos ciertas emociones incómodas.

Cuando anticipamos malestar, inseguridad o presión ante una tarea, nuestro cerebro intenta evitar esa sensación. Y una de las formas más rápidas de hacerlo es dejar la tarea para después.

La narrativa anticipatoria: cómo influyen nuestros pensamientos

Nuestro diálogo interno influye enormemente en cómo percibimos lo que tenemos por delante.

Por ejemplo, es habitual que el jueves pensemos: “¡Qué bien, mañana ya es viernes!”. Sin embargo, también es frecuente que incluso antes de que llegue el lunes empecemos a anticipar pensamientos como: “El lunes va a ser durísimo empezar la semana” o “Me va a costar muchísimo ponerme en marcha”.

Este tipo de pensamientos anticipatorios hacen que nuestra mente empiece a asociar determinadas tareas con una sensación de carga emocional antes incluso de que ocurran.

En este sentido, la procrastinación puede entenderse como una forma de evitación emocional.

Por qué procrastinamos: las causas más frecuentes

Detrás de la procrastinación suele haber diferentes factores psicológicos. Algunos de los más habituales son:

Miedo al fracaso
Cuando sentimos que el resultado de lo que vamos a hacer puede poner en juego nuestra autoestima, evitar empezar puede parecer una forma de protegernos.

Perfeccionismo
Las personas con altos niveles de exigencia personal a veces retrasan las tareas porque sienten que deben hacerlas perfectamente.

Inseguridad o falta de confianza
Cuando dudamos de nuestras capacidades, iniciar una tarea puede generar mucha presión.

Saturación mental
Cuando tenemos demasiadas tareas o responsabilidades, el cerebro puede bloquearse y tender a posponer.

Falta de motivación
Si una tarea nos resulta poco estimulante, es más probable que busquemos actividades más gratificantes en el corto plazo.

El papel de la gestión emocional

Por eso, cuando hablamos de procrastinación, en realidad estamos hablando también de gestión emocional.

No se trata únicamente de organización del tiempo o de tener más fuerza de voluntad. Muchas veces el cambio empieza por comprender qué emoción aparece cuando pensamos en la tarea que estamos evitando.

Preguntarnos cosas como:

¿Qué es lo que realmente me preocupa de esta tarea?
¿Qué temo que pueda ocurrir si la intento?
¿Qué me estoy diciendo a mí mismo antes de empezar?

puede ayudarnos a comprender mejor lo que está ocurriendo.

Cómo empezar a dejar de procrastinar

Superar la procrastinación no significa esperar a tener ganas o motivación. A menudo se trata de introducir pequeños cambios que faciliten el inicio.

Algunas estrategias útiles pueden ser:

Dividir las tareas en pasos pequeños. Cuanto más pequeño sea el primer paso, más fácil será empezar.

Reducir la exigencia de hacerlo perfecto. Empezar imperfectamente suele ser mejor que no empezar.

Cuestionar los pensamientos negativos anticipatorios. Muchas veces la dificultad que imaginamos es mayor que la dificultad real.

Empezar con solo unos minutos. A veces basta con dedicar cinco o diez minutos para romper la inercia de la procrastinación.

Comprender la procrastinación desde una mirada más amable

Procrastinar no es un defecto de carácter. En muchos casos es una señal de que algo en nuestro mundo emocional necesita ser atendido.

Comprender por qué procrastinamos nos permite cambiar la relación que tenemos con las tareas que tendemos a posponer y empezar a gestionarlas desde un lugar más consciente.

Cuando aprendemos a reconocer las emociones que hay detrás de la procrastinación, resulta mucho más fácil dar el primer paso y avanzar.

¿Quieres recibir mis nuevos posts en tu e-mail?

Estarás al tanto de todos los artículos nuevos que vaya publicando. Si no te gusta la idea, cierra esta ventana y sigue navegando :-)

Gracias por suscribirte :-)

Resumen de privacidad
Psicólogos en Gijón - Lourdes Garrido

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.