¿Y si pudieras ver todo desde arriba, con una mirada de pájaro, así como poder ver todas las perspectivas posibles?

Una mirada amplia es lo que nos hace más inteligentes, más capaces de adaptarnos a un entorno y sobrevivir, más capaces de adaptar nuestros sueños a los recursos de los que disponemos y poder así crear lo mejor que hayamos soñado, para mejorar nuestra vida y la de los demás.

Parece algo soñador, pero no, es realidad, es posible, sólo hace falta una condición, y es ir con todo el equipo hacia adelante. Esto significa contar con todas nuestras capacidades y optimizarlas en la consecución de nuestros más nobles objetivos. Cuando digo “todo el equipo” hablo de no dejarnos fuera ninguno de nuestros importantes ejes como humanos: cuerpo e instinto, pensamientos y emociones. 


Pero hoy me quiero centrar en uno de estos tres ejes: las emociones. Llevo un tiempo haciendo un estudio. He estado observando durante años mis propias creencias sobre las emociones y las creencias de los demás, ahora estas creencias las he reflejado en un cuestionario, ya son más de 100 las personas que han contestado y quiero compartir aquí algunas de las conclusiones a las que me lleva mi primer análisis. 

Si tú también quieres participar sólo tienes que clicar aquí: Cuestionario sobre emociones y te agradeceré mucho tu colaboración. En cualquier estudio es importante que haya una buena participación, de esa manera el análisis podrá ser más concluyente y riguroso y podremos aprender todos.

Envidia, celos y vergüenza son algunas de las emociones que se reflejan como más rechazadas en este cuestionario. El 66% de las personas creen que la envidia conllevará consecuencias negativas, el 56,5% cree que sentir celos es enfermizo, y el 50,4% cree que su vida sería mejor si no tuviera que sentir vergüenza. El 52,2% intenta distraerse cuando tiene emociones negativas, el 56,6% considera que vive las emociones con demasiada intensidad. 

Pero hay un arrollador 83,4% que cuando tiene emociones negativas se pregunta qué le pasa. Esto es realmente esperanzador porque creo que comenzamos cada vez más a prestar atención a las emociones, a darles la importancia que tienen, a escucharlas. Diría que estamos en la era de las emociones, aunque aún estamos en pañales tratando de aprender a gestionarlas, aprendiendo sobre la función que tiene cada una. Aún rechazamos mucho las consideradas emociones negativas, nos culpamos y avergonzamos de ellas y esto luego es lo que nos pasa factura. 

Pero si aún no has contestado a este cuestionario y pretendes hacerlo no trates de contestar lo que crees que yo espero o lo que te gustaría conseguir. Te pido sinceridad, que pienses en tu día a día y en esos momentos en los que notas que las emociones te bloquean o no sabes qué narices te están diciendo, qué es lo que quieren. Sólo reconociendo la gran cantidad de veces que no sabemos leer el mensaje de las emociones, podremos reconocernos como aprendices y tendremos más apertura para seguir aprendiendo como esponjas, como niños. Al fin y al cabo, como niños nos encontramos ante esta era de las emociones.

Vamos a centrarnos ahora en lo que estas personas que han contestado al cuestionario piensan sobre el miedo. Una gran mayoría del 92,2% ya no está de acuerdo con que sentir miedo sea de cobardes. Parece que hay etapas sociales en nuestra educación que vamos superando, empezamos a ver como algo natural el sentir miedo, sin embargo, un 59,1% cree que experimentar miedo conllevará interferencias en sus labores de la vida diaria. Esto es muy significativo, porque si bien consideramos natural y no de cobardes sentir miedo, aún no hemos dado con las claves para que no interfiera con nuestras actividades diarias y, de hecho, se ve como un obstáculo.

Nos encontramos en una era en la que los conocimientos se extienden, la brecha cultural entre países como Estados Unidos y España se hace más pequeña, con su parte positiva y su parte negativa, y así nos encontramos con un dilema: cómo ser más productivos, cómo sobresalir ante una competencia feroz, cómo tener éxito, pero sin morir en el intento. Cómo hacerlo de una forma sostenible para nosotros y para los demás. Esta es una cuestión crucial que pasa por comprender que para seguir adelante y poder adaptarnos a las demandas de este mundo cambiante, no podemos dejarnos atrás a nadie de nuestro equipo. 

Ha llegado el momento en el que para avanzar necesitamos comprender más sobre el funcionamiento de las emociones. Y por eso te pido tu ayuda, si te la pidiera sólo para mí, quizá me diera más timidez, pero la verdad es que la pido para todos, yo sólo quiero aportar mi granito de arena y es este mi trabajo y mi pasión, en lo que creo firmemente.

No es casual que la epidemia de la depresión esté dejando paso a la gran epidemia de estos tiempos: la ansiedad, y es que la emoción que está detrás de la ansiedad es el miedo. La ansiedad es el síntoma-regalo que hay que desenvolver, como bien dice David Antón Menéndez, profesor de psicología. Así es que parece que el miedo, junto con otras emociones, es uno de los grandes retos que tenemos ahora mismo que atravesar, y digo atravesar porque es la única manera sana de hacer eso que llamamos superar el miedo. No se trata de saltárnoslo, sino de dejar que haga su verdadero trabajo y agarrados de su mano nos ayude a saltar de una meta a otra, siempre avanzando, siempre aprendiendo, aunque algunas de nuestras empresas no salgan adelante, si utilizamos esto para seguir aprendiendo, entonces siempre es un avance.

Así es que muchas gracias a todos los que ya habéis colaborado en este cuestionario y gracias de antemano a todo el que quiera contestar ahora.


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